Deportes minoritarios
Todas las sociedades necesitan de un periodo de renovación o afianzamiento de sus valores, y en el ídolo deportivo pasa lo mismo ya que ha de estar atento a esos cambios, estructurando su conducta para no pasar al olvido. “Se habla entonces de un modelo dinámico de la cultura, en donde los cambios son inevitables, el hombre ha de saber adaptarse al cambio” (Blanchard K y Cheska A, 1986). Un líder ha de estar en contacto con el mercado para saber qué necesita. El ídolo deportivo es un nuevo trabajador que vende a un gerente o un patrón su fuerza de trabajo capaz de producir un espectáculo que atrae a multitudes. El valor de cambio de su fuerza de trabajo regulado por las leyes de la oferta y la demanda del mercado, está determinado por el tiempo de trabajo necesario para su fabricación. “Ya no sólo es un riesgo encontrar a deportistas con el suficiente carisma para atraer la atención de la gente, sino que además la inversión que se hace en su formación debe justificarse en forma de prestigio y medallas” (Barreau J, y Morne J, 1991:188).Y desde esta perspectiva capitalista la que no permite analizar qué papel juegan los deportes minoritarios en esa creación de mitos deportivos.
Cuantas horas y cuanto esfuerzo habrá tenido que invertir Rafa Pascual para conseguir la mayor potencia de salto en uno de sus remates durante un Campeonato Mundial de Voley, o remontándonos medio siglo antes, cuantas puntas, en-dehors, en dedans, habrá tenido que realizar el bailarín y coreógrafo ruso Michel Fokain en su gran obra Le Sylphides, para que hoy en día sus trabajos sigan siendo interpretados por las mejores compañías de ballet del mundo. Y sin embargo, ninguno de los dos forma parte de las conversaciones matinales previas a nueva jornada laboral. ¿Por qué?. ¿Los deportes minoritarios no generan ídolos deportivos que nos emocionen y que nos hagan creer de nuevo? Sí, desde luego, pero quizás la explicación haya que buscarla dentro de unas pautas mucho más materialistas. Nos encontramos ante un mercado y unas tendencias que evolucionan. En los deportes minoritarios, hay demasiado tiempo de trabajo invertido en proporción a los resultados obtenidos; poca rentabilidad económica y con ello poca cobertura y difusión pública; insuficiente apoyo económico que permitan formar deportistas que lleguen a lo más alto. En general, son deportes que no generan espectáculo y que por ello, atraen a una minoría. Pero aquí están hoy en día los medios para ponderar los deportes espectáculo y hacerse eco de los resultados cuánto más rápido mejor, porque así es más fácil “enganchar” o “fidelizar” a la gente hacia un determinado deporte, al igual que pasó en la época romana con la lucha de gladiadores y las carreras de carros, por ser los deportes que más público atraían. Los deportes espectáculo toman la iniciativa sobre los deportes puros ya que se convierten en éxitos comerciales; se protege políticamente a los deportes que atraen más público, no a los que atraen más practicantes. Cuando un deportista alcanza el reconocimiento social asombroso, típico de un mito, su imagen gana muchísima proyección, y eso, obviamente, da mucho dinero. “El cuerpo del héroe es el literalmente cazado y envuelto por fuerzas que no le pertenecen y sobre las cuales no tiene influencia” (Barreau, J, y Morne, J, 1991:184).
La prensa ocupa su información deportiva en función de los intereses económicos y el fútbol genera demasiados. El fútbol se ha convertido en un tema de conversación obligado como medio para sociabilizarse con los demás. (Anónimo b). Los deportes minoritarios quedan relegados a Agosto cuando el fútbol profesional veranea, ni siquiera, muchas veces, se cubren las dietas de los periodistas que han de asistir a las competiciones de estos deportes; son los clubes deportivos los que deben pagar los gastos de los periodistas. No existen deportistas especializados que entiendan de todos los deportes minoritarios; la especialización es cara y además lleva tiempo. Los medios de comunicación tradicionales no cubren la actualidad y publicidad de esos deportes minoritarios; para eso está Internet, una “solución” que todo lo tiene.
Cuantas horas y cuanto esfuerzo habrá tenido que invertir Rafa Pascual para conseguir la mayor potencia de salto en uno de sus remates durante un Campeonato Mundial de Voley, o remontándonos medio siglo antes, cuantas puntas, en-dehors, en dedans, habrá tenido que realizar el bailarín y coreógrafo ruso Michel Fokain en su gran obra Le Sylphides, para que hoy en día sus trabajos sigan siendo interpretados por las mejores compañías de ballet del mundo. Y sin embargo, ninguno de los dos forma parte de las conversaciones matinales previas a nueva jornada laboral. ¿Por qué?. ¿Los deportes minoritarios no generan ídolos deportivos que nos emocionen y que nos hagan creer de nuevo? Sí, desde luego, pero quizás la explicación haya que buscarla dentro de unas pautas mucho más materialistas. Nos encontramos ante un mercado y unas tendencias que evolucionan. En los deportes minoritarios, hay demasiado tiempo de trabajo invertido en proporción a los resultados obtenidos; poca rentabilidad económica y con ello poca cobertura y difusión pública; insuficiente apoyo económico que permitan formar deportistas que lleguen a lo más alto. En general, son deportes que no generan espectáculo y que por ello, atraen a una minoría. Pero aquí están hoy en día los medios para ponderar los deportes espectáculo y hacerse eco de los resultados cuánto más rápido mejor, porque así es más fácil “enganchar” o “fidelizar” a la gente hacia un determinado deporte, al igual que pasó en la época romana con la lucha de gladiadores y las carreras de carros, por ser los deportes que más público atraían. Los deportes espectáculo toman la iniciativa sobre los deportes puros ya que se convierten en éxitos comerciales; se protege políticamente a los deportes que atraen más público, no a los que atraen más practicantes. Cuando un deportista alcanza el reconocimiento social asombroso, típico de un mito, su imagen gana muchísima proyección, y eso, obviamente, da mucho dinero. “El cuerpo del héroe es el literalmente cazado y envuelto por fuerzas que no le pertenecen y sobre las cuales no tiene influencia” (Barreau, J, y Morne, J, 1991:184).
La prensa ocupa su información deportiva en función de los intereses económicos y el fútbol genera demasiados. El fútbol se ha convertido en un tema de conversación obligado como medio para sociabilizarse con los demás. (Anónimo b). Los deportes minoritarios quedan relegados a Agosto cuando el fútbol profesional veranea, ni siquiera, muchas veces, se cubren las dietas de los periodistas que han de asistir a las competiciones de estos deportes; son los clubes deportivos los que deben pagar los gastos de los periodistas. No existen deportistas especializados que entiendan de todos los deportes minoritarios; la especialización es cara y además lleva tiempo. Los medios de comunicación tradicionales no cubren la actualidad y publicidad de esos deportes minoritarios; para eso está Internet, una “solución” que todo lo tiene.

4 Comments:
No estoy muy de acuerdo con el enfoque de este apartado.
Pienso que no hay un deporte que atraiga a las masas.
Más bien las masas son atraídas por un deporte. No sabemos cual pero sí sabemos que serán atraídas por alguno en un momento dado.
Quiero decir, el deporte en cuestión es un sujeto pasivo. Haga lo que haga está determinado por un reglamento y eso limita que pueda cambiar en consonancia con los gustos del momento (cuidado, que ésta es la madre del cordero, como bien sabe la NFL).
Si tuviéramos memoria histórica veríamos que hace dos o tres generaciones el deporte en boga en España era el boxeo (recientemente lo comentaba Bar Deportes en un post, al ver las portadas de las revistas deportivas de los años 70). Los ídolos del momento eran requeridos para protagonizar películas (Pedro Carrasco --boxeador--, Palomo Linares --torero--). Hoy día Raúl no protagoniza ninguna película.
Las referencias sociales para apreciar el éxito han cambiado. Los gustos por los deportes practicados por los ídolos también han cambiado.
La atracción que genera un deporte dura unas cuantas generaciones. El fútbol ha sido entronizado en esta generación. Nadie puede saber cuántas le quedan.
Pero sí entiendo que son las masas las que deciden qué deporte las atrae más en cada momento.
Y como bien sabes, los movimientos de una masa son harto complicados de predecir.
Alcanzaremos otro paradigma deportivo. No tengo ni idea de cómo será. Ni de qué deporte ocupará el máximo de atención de las masas. Tal vez sea un deporte que aún no exista… (porque la constante mutación es otra de las características del deporte). Lo normal es que sea un reinado compartido, a imagen del deporte USA, con diferencias no tan desorbitadas como la que se vive en España en estos momentos.
Tal vez el público aprenda a disfrutar de tres o cuatro disciplinas. Si vienes a ver, hoy en día el fanático del fútbol sólo consume fútbol. Ahí veremos los cambios.
Los deportes minoritarios dejarán de ser tan minoritarios.
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La Aguja, at 8:29 PM
La única diferencia entre un deporte “minoritario” y otro “mayoritario” es la cobertura mediática que se les da.
Si la fórmula 1 no saliera por la TV, a nadie le importaría lo que hiciera Fernando Alonso. Lo que pasa es que en este país nos gusta mucho lo que yo llamo “deportes de la cerveza”, que son aquellos que se practican poco, o nada, y que son muy entretenidos de ver mientras te tomas una cerveza, te pones una bufanda y comienzas a pegar botes animando desaforadamente a x equipo o deportista.
A mi ver, es bastante vergonzoso. Gente como David Cal o los chicos del K2 que no tienen en este país mas que unas instalaciones roñosas que se caen de viejas y una subvenciones paupérrimas. Eso ya sin contar a los miles de deportistas que, al no ser de élite, tienen que gastarse su tiempo y su dinero en entrenar por su cuenta. Para mi tiene infinitamente más mérito un tipo que va a las Olimpiadas y que trabaja de lo que sea, entrenando cuando puede, que los futboleros que se niegan a ir a las Olimpiadas porque no es un campeonato mediático como la Champions o la Supercopa.
Solo nos acordamos de que existen otros deportes muy interesantes cada 4 años… Entretanto, la gente se consuela llamándolos “minoritarios” en un ejercicio hilarante de pretendida superioridad. Entretanto, gente como yo, que hace esgrima, o gente que hace waterpolo o cualquier otro deporte, nos miran como “bichos raros”.
Damos bastante pena, deportivamente hablando, a mi parecer.
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Targul, at 4:05 PM
Targul, estoy parcialmente de acuerdo con lo que comentas.
Es cierto que los medios priorizan y enfatizan unos deportes pero no creo que sean ellos los que decidan qué va a ser mayoritario.
En mi opinión es al revés. Los Medios se suman al carro en el que la mayoría YA está interesado. Son las federaciones las que hacen un deporte más vistoso o menos -normalmente en detrimento de la autenticidad y elegancia de este- Las nuevas reglas, las nuevas estrellas de barro y las promociones en cualquier tipo de medio publicitario... Después vendrá T5 a pagar una pasta por unos derechos que TVE tuvo tirados de precio durante muchos años.
En cualquier caso, me parece una lástima que sea así. Y estoy completamente de acuerdo en lo de los trabajos de los deportistas.
Un saludo y gracias por comentar.
Y, sobre el comentario de la aguja, como siempre, nada que objetar. Sigo leyendo tu blog cuando puedo.. que es menos de lo que quisiera o debería.
Un saludo otra vez
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rafa06, at 12:56 AM
hola, me gustaria saber acerca de deportes de todo el mundo, pero que no sean los tipicos que conoce todo el mundo, ¿me podeis ayudar?. Si es así mi correo es anamasegsol@gmail.com
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Anónimo, at 1:06 PM
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