Héroes de Barro

31 diciembre 2006

Primer Proyecto. Borrador

30 diciembre 2006

Proyecto Final


Este es el proyecto que hemos presentado en clase.
Un poco retocado y mejorado.
¿Alguna idea?

29 diciembre 2006

¿Qué hemos hecho? y ¿Porqué?

Como la ropa sucia en una lavadora va dando vueltas hasta que acaba el programa y aparece limpia y oliendo bien, el tema de nuestro trabajo ha sido revisado y volteado varias veces hasta encontrar el argumento blanco y pulido que necesitábamos. Merece la pena escribir unas palabras sobre este proceso.

La idea original apareció a partir de recordar una gran película: Juguetes Rotos de Manuel Summers. Dos de los tres integrantes del grupo la habíamos visto y era recurso habitual en nuestras pláticas acodadas en barra de bar. Conversaciones de cañas que suelen alumbrar especulaciones frescas, precisas e interesantes. En realidad, creemos que el documental es atractivo pero insuficiente para una sociedad como la de ahora que destierra valores en favor de beneficios, rentas y capitales -amén de que entendemos que los trabajos se realizan para aprender, no para demostrar lo que ya se sabe-. Es por eso nos lanzamos a la aventura de investigar sobre por qué se destruyen esos mitos deportivos, centrarnos en la parte más penosa y doliente de la realidad de los deportistas: su retiro y cómo les damos la espalda cuando ya no sirven para satisfacer nuestros intereses.

Es lícito reconocer que los que suscriben son especialmente críticos con esta época que nos ha tocado vivir. Nuestro punto de vista es realista bordando el pesimismo -botella medio vacía, para que nos entendamos- Y, evidentemente, queríamos centrar nuestra atención únicamente en los porqués finales, sin dar ningún valor a los previos y a los inicios de la situación. Esta decisión cerraba mucho el campo de investigación y nos dificultaba enormemente la tarea de recabar información. En la facultad de INEF no encontramos ningún libro ni ningún artículo de revista que tratase, específicamente, el tema de la destrucción del mito. Algo que nos llenó de desazón ya que nos encontrábamos con el único documento de la cinta de video para comenzar a trabajar.

Javier Durán, nuestro profesor, nos aconsejó unas páginas Web de ínclitos sociólogos y, sobre todo, que abriéramos la mente y no nos centrásemos sólo en “El final”
Tuvimos que decidir y, tras descartar la posibilidad de rebuscar en la facultad de sociología de Somosaguas -la de Derecho, Filología e Historia de la Complutense sí fueron recorridas aunque sin éxito- se abrió el campo de estudio. Así, el por qué de la creación de esos héroes y el cómo los valoramos entraron a formar parte de nuestro trabajo.

Por otro lado, hemos tomado la decisión de no entrar a diferenciar entre ídolo, leyenda, héroe o mito. Semánticamente la disparidad es bastante escasa -sólo hay que pasar por la RAE para comprobarlo- y es complicado entrar a ponderar el valor subjetivo que le de cada lector a estas palabras. De esto modo, para hacer más sencillo el estudio y la integración de nuestros escritos, hemos tomado estos vocablos como auténticos sinónimos. -Ruego a los puristas que sean benévolos y nos disculpen-

Estamos muy orgullosos de este blog. Hemos aprendido sobremanera con él y sólo esperamos que os sea de utilidad a los que paséis por aquí. Un saludo, y a disfrutar o, mejor, a preguntarse y ser crítico…

28 diciembre 2006

Origen de los mitos sociales

El hombre es un ser social, y como tal va a tener que satisfacer unas necesidades individuales y sociales, para alcanzar una armonía en su vida. Esas necesidades rompen el estado de equilibrio del organismo y produce un clima de tensión, insatisfacción, inconformismo, que lleva al hombre a desarrollar un determinado comportamiento o acción. De esa forma a partir de una determinada necesidad, se inicia un ciclo motivacional para eliminar la tensión y recuperar el equilibrio. La teoría de Maslow sobre la motivación, clasificó las necesidades humanas en cinco niveles: fisiológicas, de seguridad, sociales, de estimación y de autorrealización... Cubiertas las necesidades fisiológicas, son las necesidades de estima, de creer en algo que les de seguridad, de pertenencia y reconocimiento social, las que se convierten en el motor de la conducta humana. (Maslow A, 1991)

Vivimos en una sociedad moderna llena de valores físicos que cumplen con nuestras necesidades materiales. Sin embargo, los valores simbólicos o morales que emanan de la naturaleza del ser humano, y que hablan de sus posibilidades y potencialidades están en crisis. Lo importante es tener, dejando al lado el valor del ser. El predominio de la actividad cerebral y el poco desarrollo de las emociones, pone en auge los “valores de mercado”, lo cual no distingue entre lo categóricamente bueno o malo, ni entre lo justo o lo injusto. Se da así una profunda crisis de valores éticos, y una gran desorientación moral que deja al hombre perdido en medio de un mundo rutinario, sin saber qué debe hacer y qué le gustaría hacer. (Cou C, 2004)

27 diciembre 2006

Justificación de los ídolos deportivos

Hay que tener en cuenta que los mitos sociales siempre existieron, todas las civilizaciones han expresado sus ansias y o sus creencias en mitos, resaltando una serie de valores nobles y culturales que debían ser transmitidos de generación en generación; sostenían verdades incuestionables, indudables, que servían para configurar los valores y creencias de una sociedad en una época concreta, Los griegos divinizaban a los triunfadores de los Juegos Olímpicos porque su función social era muy semejante a la de los dioses y los sacerdotes: sustituían y comprometían al público hacia la Plenitud, la Omnipresencia, y la Verdad. (Vázquez M, 1972).

Servía de esparcimiento del público y medio de control del mismo. Llevaban las emociones, creencias e ilusiones del pueblo. Algo parecido sucede ahora con los ídolos deportivos, en una sociedad carente de valores espirituales. Frente a las crisis de valores, los ídolos deportivos se convierten en guías espirituales; a través del ídolo, intentamos compensar nuestras carencias. Antes buscábamos nuestra razón de ser en la realidad histórica que nos tocaba vivir, pero ahora viviendo en una sociedad moderna, aparentemente estable, la espiritualidad y la esencia del hombre han pasado a un segundo plano.

Los mitos deportivos representan los hombres que más se acercan a los “dioses” que nunca hemos podido alcanzar en la realidad. Pero, “¿No paga el propio campeón más de los debido por su extraña complicidad con los dioses? Imagen de plenitud, de la casi perfección de la naturaleza humana…” (Barreau, J, y Morne, J, 1991:184). Los hombres crean los ídolos deportivos porque necesitan tener una creencia, una fe, una esperanza, entregar el corazón a algo o a alguien que nos hace sentirnos más seguros de nosotros mismos y nos da fuerza para seguir adelante. El conocido ideal olímpico (citus, altius, fortius), más lejos, más alto y más fuerte, hace que no haga falta ser un superhombre para ser considerado un mito deportivo, sino tener cierta singularidad y pertenecer al ámbito adecuado. Cada vez más, el deportista deja de ser un hombre en lucha contra sus limitaciones físicas y convertirse en un siervo de las reacciones de las masas.

Primero se crea al héroe deportivo en base a toda una serie de méritos deportivos, pero se mitifica y se globaliza por el fenómeno de mass-media. El ídolo deportivo ha de tener no sólo habilidades técnicas sino también psicológicas, tales como plasticidad, madurez emocional, carisma que le haga resaltar frente al resto. (Anónimo a) Pero, claro, la influencia de los medios de comunicación, la política imperante, el poder económico tiene mucho que ver en la formación de estos ídolos deportivos. Cuando el público deje de enloquecer por la cotidianeidad de sus ídolos, las campañas publicitarias no tardarán en presentarnos un nuevo santo y sus milagros.

12 diciembre 2006

Política-héroes deportivos

Si los deportistas griegos o el renovador del espíritu olímpico moderno, Pierre de Coubertin, levantaran cabeza, no reconocerían en qué se ha convertido el deporte hoy en día. Los tiempos han cambiado. Un programa deportivo realmente humanista sólo cabe en una sociedad universal humanista, de la que estamos- a mi opinión- realmente lejos. El deporte hoy en día, es un fabuloso espectáculo de masas, una fiesta esperada por muchas personas, de las que dependen también muchas personas (Brohm, J, 1992). Es un gran negocio. De un gol o un record dependen las ilusiones de muchos millones de personas, pero también el lanzamiento de una nueva campaña de publicidad o el ascenso de un directivo político. Y precisamente de la relación entre política y deporte va a versar este nuevo apartado.

Un héroe deportivo no se trata sólo de una persona venerada y mitificada por el pueblo, sino que sobre él recaen una serie de intereses socio-políticos que no debemos olvidar y que van más allá del simple individuo. El sistema político de un determinado país sabe perfectamente el poder que esconde el deporte para cumplir una serie de funciones sociales, luego es evidente que va a potenciar la creación de esos héroes o mitos deportivos. Desde luego, en palabras de Meynaud " la influencia del deporte sobre la política es sensiblemente inferior a la de la política sobre el deporte". Porque el balance de la aportación del olimpismo al acercamiento entre los pueblos y a la comprensión mutua es inferior a la confrontación compulsiva y a la desafección que el deporte genera precisamente entre los más poderosos e influyentes”. ( Meynaud, J, 1972: 253) El “beneficio” que se obtiene es demasiado grande para dejarlo escapar…Analicemos el porqué.


-Héroes deportivos para la coexistencia pacífica: diplomacia. Desde la renovación del espíritu olímpico moderno por Pierre de Coubertin, se veía el deporte como “una fiesta de paz, amistad y comunicación entre los distintos pueblos, sin ningún tipo de vinculación política y que garantizase el deporte aficionado” ( Durántez, C, 2001). Pero ahora bien, es evidente que al sistema político moderno sólo le interesa la primera parte de este planteamiento. El héroe deportivo se ha convertido en una clara herramienta diplomática, llevando la imagen de igualdad, juego limpio, paz, convivencia disciplinada, mutua cooperación, y acercamiento de culturas allá donde vaya. Se eliminan o se canalizan así muchas tensiones políticas y étnicas que de otra forma serían imposibles.

- Héroes deportivos para lograr el control y la cohesión social. Tal y como lo expresa José Ignacio Barbero González, citando a Foucault, “el nacimiento del deporte responde a la conciencia que adquirió la burguesía a lo largo del siglo XIX de la necesidad de controlar las poblaciones para asegurarse su productividad”. (Barbero, J, 1994: 82) . Si el pueblo está contento, vive en un ambiente positivo y además tiene un héroe donde proyectar todos sus sueños e ideologías, no cabe duda que estará “bajo control”, trabajará mejor y en consecuencia será mucho más productivo. Al mismo tiempo, si todo el pueblo tiene una vinculación afectiva hacia un atleta o un equipo determinado, se fomentará claramente esa identificación cultural y esa necesidad de pertenencia a un grupo que tenemos los humanos. Por ejemplo, esa afición grupal al equipo de fútbol más importante de tu ciudad, tiene unos efectos de cohesión enormes, que hace que modestos trabajadores viajen allá donde sea necesario para alcanzar el escenario de una final para alentar a los suyos y hacerles sentir su compromiso y apoyo.

-Héroes deportivos como imagen de prestigio social. El lenguaje internacional del deporte hace que no sólo un héroe deportivo supere barreras culturales, sino que su triunfo se convierte automáticamente en sinónimo de prestigio nacional e internacional, obteniéndose tanto una satisfacción interna como externa. “Ganar significaba integrarse en el bloque de los países desarrollados, adquirir poder y prestigio a través de un liderazgo” (Brohm (1992). Así es el caso de Fernando Alonso, que ha introducido a España en un ámbito de prestigio nacional e internacional, en donde nadie duda, ni dentro ni fuera de España, que el triunfo de Alonso en la Fórmula 1 haya sido un triunfo de España. Ese “sentimiento patriótico” o ese valor de conciencia nacional, ha hecho que los españoles se sientan orgullosos de pertenecer a una sociedad vinculada a los avances tecnológicos, relacionados en este caso, con el automovilismo. Algo diferente de lo que sentiríamos si un soriano se proclamase campeón del mundo de fondo batiendo a los etíopes y marroquíes frecuentes. Más digno y meritorio -en mi opinión-, pero sin lugar a dudas, diferente.


-Héroes deportivos para canalizar la tensión y frustración humana. Son muchas los autores que nos dicen ( Maslow, 1991 y Cagigal, 1990) que el deporte sirve para liberar tensiones y frustraciones que pueden derivar sino en conductas agresivas, pero no sólo en el deportista que realiza la acción, sino también en el espectador que lo observa. De esa forma, el deporte sirve para compensar esos desequilibrios internos y volver así a una situación de calma y sosiego. Esta interpretación está de acuerdo con la teoría de Cannon sobre el establecimiento del equilibrio “ para eliminar un exceso de agresividad, el individuo busca su compensación en el éxito deportivo” (Valdés, M, 1985). Sin embargo, el que esa eliminación de tensión se descontrole y alcance grados de agresividad lamentables- pero desgraciadamente frecuentes-, está en función de la organización psíquica del sujeto y de las condiciones sociales. Mucho podríamos hablar de este tema, pero nos desviaríamos del objetivo de nuestro trabajo; quedémonos, en que vitorear, glorificar e incluso mitificar a un héroe deportivo sirve para eliminar tensiones negativas y eso mantiene controlado al pueblo. El poder político lo sabe, ¿por qué no aprovecharlo entonces?.

11 diciembre 2006

Sociedad de consumo

En el mundo del deporte unos pocos nombres se han ganado su merecida fama por encima de los demás, pero no ligeramente por encima, sino en ocasiones dejando en el anonimato a los miembros de su equipo. Piensa si no en el caso de Induráin, todo un portento. ¿Quién se acuerda de Perico Delgado en el Tour de Francia de 1992?, partía como lugarteniente de lujo de Induráin que acabaría ganando la prueba por segundo año consecutivo (hizo doblete al ganar el mismo año el Giro de Italia) convirtiéndose en el primer español en realizar dicha hazaña. ¿O quién se acuerda de De la Cuevas y Bernard?, también compañeros de Induráin en hazañas similares (Olave J, 1995)

Los compañeros que le ayudaron a conseguir lo que consiguió pasaron prácticamente desapercibidos tanto para los aficionados como la gente que no “entiende” de este deporte, incluida la prensa, que se dedicó a destacar su nombre por encima del resto, que tenía tanto mérito como él o más por el trabajo que realizaron.

Mitos deportivos en la publicidad

Se sabe que han aumentado y mucho en importancia los derechos de imagen, y no es debido a otra cosa que a la gran repercusión que tiene el deporte en la sociedad, en creciente ascenso por el gran aumento de consumo que provoca en la población del cual se aprovechan, como no, los medios de comunicación.

Con todo esto decimos que los medios de comunicación están contribuyendo a la socialización de hábitos, costumbres y culturas a escala mundial y de forma muy acelerada (Sáenz E, 2002).
Somos una sociedad de consumo y estos medios de comunicación que se encargan de favorecer la creación de mitos, aprovechan estas figuras para obtener beneficios económicos. Este interés económico queda claro cuando, por ejemplo, el periódico Marca, promociona junto con el ejemplar del día una edición de tres DVD del mundial “Cuando fuimos campeones” (Hemeroteca digital marca.es).

Estas promociones les permiten aumentar más sus ventas y así sus beneficios, en este caso, aprovechándose de la imagen de los jugadores de la Selección Española de fútbol.
Las utilizan con fines comerciales porque saben de la increíble capacidad del deporte para atraer grandes masas de público.

Se establece por tanto entre ellos una relación recíproca, de forma que gracias al deporte, los medios de comunicación obtienen grandes beneficios. Y gracias a estos medios, el deporte adquiere más relevancia y más adeptos, como sugieren Snyder y Spreitzer, citado en Sociología del Deporte (Ferrando M y col., 2000, 206).

Sin embargo, desde el punto de vista cultural “estos mitos son el producto cultural más destacado del universo informativo” (Levinsky S, 2002, 17) y, si no, prestad atención a la publicidad deportiva de cada día en televisión, por ejemplo, pueden tener una mala influencia en la sociedad. Estos mitos, proceden del mundo del deporte y el espectáculo principalmente y tienen una marcada influencia en los gustos culturales. Al carecer de criterios culturales, terminan imponiendo una cultura que está exenta de ellos, siendo así un grupo considerado como “élite irresponsable” (Alberoni F, 2004), ya que no tiene que responder frente a ningún cargo superior por su conducta, a pesar de que sus actitudes se suponen un modelo de comportamiento para mucha gente.

Por otro lado el fenómeno publicitario es una de las notas distintivas del mundo actual (Medina A, 1998). Hoy en día se puede decir, y sin temor a equivocarnos, que en cada proceso de comunicación aparece siempre un reclamo publicitario.
El producto, que en este caso son deportistas o personas provenientes del espectáculo, debe precisar las características de la población a la que se va a dirigir para atraer al comprador en potencia y, debe, desde el punto de vista conductual, hacer ver a este comprador que se beneficiará en algo con ese producto. Queda claro este argumento con la compra de entradas para ver un partido de fútbol, por ejemplo.

La intención del aficionado que lo hace es simplemente divertirse y entretenerse viendo a aquellos que considera sus ídolos o modelos a seguir.
Pero esta publicidad de la que hablamos se convierte en engañosa, es decir, todo aquello que anuncian o promocionan no lo hacen para buscar el bienestar o beneficio de la población, sino que buscan hacer sentir a todo ese público inferiores, que les falta algo para ser felices, para tener una buena vida, etc, en definitiva, y como hemos dicho en varias ocasiones, buscan su propio beneficio económico. Si no, contempla anuncios de la radio que nos proponen gimnasios específicos para mujeres en los que tan sólo en 30 minutos al día consigues la figura que desees. Lo que no pensamos al oírlos es la inmensa presión a la que es sometida el género femenino para conseguir cuerpos que en realidad no existen, que son producto de cámaras, luces, etc (Fuente: Web comparativa ciao.es)

O, por ejemplo, anuncios de coches que aparecen en carteles por la calle, en los que te hacen ver que si no tienes ese coche que anuncian no eres “nadie”, nunca estarás a la altura (cartel de Seat Ibiza 2006), o anuncios de centros comerciales cuando promocionan cremas determinadas como regalo y acierto seguro que son, por otro lado, absolutamente innecesarias (Fuente: Web elcorteingles.es). En fin, miles de ejemplos que se ven a diario.
Podemos decir igualmente que en la mayoría de los casos esta publicidad se basa en la novedad, la desviación de la norma, el atractivo estético, el humor, etc, para atraer la atención del consumidor. Por ejemplo, anunciando un yogurt nuevo que contiene L. casei defensis y ejerce un efecto muy positivo sobre nuestras defensas (Fuente: Web actimel.com) Nadie sabe que son esos fermentos, pero a todos nos parece muy bueno tomarlo porque lo anuncian en la televisión, y así ocurre con muchos productos comercializados.

Desde el punto de vista socio-cognitivo, la publicidad va a buscar que el comprador “desarrolle formas de comportamiento e interacción similares a las que se dan en el grupo social en el cual se encuentra integrado” (Medina A et al, 1998, 427).
Pero ¿qué ocurre cuando en vez de anunciar productos como tal, son personas las que aparecen en dichos anuncios? ¿Qué me dicen de las chicas/os que van a ver un partido de fútbol con la única intención de ver y tocar a David Beckham? ¿Creéis que les interesa el fútbol? ¿Esa persona a la que buscan? ¿O les interesa únicamente poder “contar” que le ha tocado un ídolo mediático?

En estos casos queda claro cómo la publicidad sólo se interesa por crear productos que salgan al mercado, que provoquen en esta gente estas reacciones absurdas y ridículas y les lleve a consumir productos que ellos crean como algo único y esencial.
Estos productos de los que hablamos se convierten en marcas, suben un escalón más, es decir, cuando Beckham deje el fútbol ¿no creéis que seguirá vendiéndose por lo que fue, su belleza, etc? eso es porque como decimos pasan a ser marcas, marcas que la gente quiere “llevar”. Pero nadie piensa que esas marcas son personas, que puede ser igual o más culpables que quien las compra, y sin embargo, nadie las trata como tal, son para todos o casi todos simples objetos, productos y, en definitiva como decimos, marcas para vender y sacar el máximo partido posible.
Estas personas –marcas- se utilizan en la publicidad para enviar un contenido del mensaje referencial, es decir, “se alude a un personaje popular para que presente un determinado producto” (Medina A, et al, 1998, 427), por seguir en la misma línea, el anuncio de la maquinilla de afeitar que hace David Beckham (Fuente: Web Gillette) y haga sus alabanzas. De esta forma los aficionados que les siguen piensan que es un buen producto y se disponen a consumirlo. En este caso el producto anunciado es la maquinilla, pero ¿no creéis que se venderá más por el simple hecho de que aparece él anunciándola? ¿Seremos todos tan “guapos” como él si la utilizamos? Pues aunque parezca absurdo, que lo es, mucha gente piensa que si y por eso la compran.

Toda esta industria que es la publicidad tiene todo calculado, sabe a quién se dirige y con qué tipo de mensaje lo hace. Qué factores perceptivos son los más adecuados (color, movimiento, etc) y qué criterios debe seguir (exclusividad, emotividad, originalidad y apetitividad) para conseguir el máximo de beneficios posibles (Medina A, et al, 1998). Sin embargo en algunos casos no todo sale bien, alunas cosas se escapan al poder publicitario, se denominan “zonas de sombra publicitaria” (Medina A, et al, 1998, 428) en las cuales afectan variables sociales y de calidad del producto que en ocasiones se pasa por alto, y de ahí su fracaso en el mercado

Manipulación mediática de los héroes deportivos

Los medios de comunicación son favorables a la creación de estos mitos a partir de reportajes extra-deportivos. Se da en muchos casos que la formación deportiva de los periodistas es escasa, y les lleva en ocasiones a basar sus trabajos en la “suerte”, cuando por ejemplo, el Real Madrid perdió ante el Toledo en la copa del rey hace unos años (Fuente: Wikipedia).
Entra a juicio de cada uno, porque se podría argumentar que jugó mejor el segundo y mereció llevarse la victoria, pero eso ni se piensa, se dice que tuvo suerte y no le dan más vueltas. También basan su trabajo en la estadística, que igualmente queda a juicio de cada uno, es decir, es una forma de cumplimentar sus trabajos para que adquieran mayor peso informativo y en muchos casos también con la intención de convencer tanto a lectores como a la audiencia televisiva o de radio y para crear más tensión en ellos.
Anteriormente, los medios de comunicación eran simples sistemas de intercambio de ideas o experiencias, método de socialización de la realidad. Pero hoy en día disponen de un potencial informativo enorme y una posibilidad de volcar los contenidos en una amplia serie de soportes disponibles.
Existen cuatro opciones de canal interactivo que están en proyecto de creación, uno de los cuales es el deporte junto con sociedad, nacional e internacional, que provocaría aún mayor facilidad de comunicación y desarrollo informático (Sáenz E, 2002)
En el capítulo 10 de esta misma bibliografía, se hace referencia a que tras un medio de comunicación siempre hay un empresario con intereses económicos y por supuesto políticos, de ahí la diferencia de enfoque para una misma noticia y día tanto para la prensa como la televisión o radio.
“La convergencia de tecnologías propicia la de los que poseen contenidos de comunicación y por lo tanto, la convergencia empresarial” (Sáenz E, 2002,169).
La sociedad digital tiene siete características que no deben olvidarse: es global ya que no conoce fronteras geográficas ni temporales; es convergente, porque confluye en ella mucha disciplina, tareas y especialidades; es interactiva pues el fundamento de su acción es el diálogo y la cooperación; es caótica, no se somete a jerarquías y autoridades; además es la cuna de la nueva realidad virtual; rauda ya que se desarrolla casi autónoma y muy rápido y es paradójica porque convive con las contradicciones, se encarga de potenciarlas y de disfrutar de ellas (Cebrián J.L, 2002)

El espectáculo

En cuanto al espectáculo, ¿se puede decir que es necesario? ¿Es inevitable “destruir” gente? ¿Una buena educación evitaría estos despropósitos? ¿Es ético? ¿Por qué nos dedicamos a esto y no a algo de más provecho?
Se puede decir que es necesario en tanto en cuanto la gente necesita sentirse identificada con aquello que le hubiera gustado hacer y no ha hecho, como ocurre en el caso de los deportistas admirados, por ejemplo. Gran cantidad de esos aficionados se sienten identificados con el ídolo por lo bien que juega, el dinero que gana y, en definitiva, con ese personaje que se supone, aunque no lo es, algo superior.
Cuando hablamos de destruir gente nos referimos a esos mitos, en este caso deportivos, que fueron considerados de otra “galaxia”, únicos. Sin embargo, el paso del tiempo y errores cometidos por ellos mismo les han llevado al olvido y a la desgracia en algunos casos. Piensa si no en el caso de Diego Armando Maradona, un ídolo con todas las palabras. Era insuperable, increíble, el mejor, pero con el paso del tiempo, su adicción a las drogas y en general una vida bastante movida, le llevó a ser muy criticado y odiado, y algo quizás peor, fue “olvidado”, si bien, sigue teniendo su “pelotón” de seguidores.
Como decíamos, resulta casi inevitable esta destrucción de personajes, entre otras cosas porque necesitamos sentirnos útiles, sentir que nuestra opinión vale para algo, y aunque se trate de llevar a estos ídolos al olvido, sentir que nuestra opinión, al fin y al cabo, no sea en vano.
Sí es cierto que quizás una buena educación podría, si no evitar, disminuir estos despropósitos. El problema es que cuando unos padres están educando a sus hijos no lo hacen pensando en esto ni mucho menos. Tratan de que sus hijos sean respetuosos con los demás, pero en general con la gente más cercana, los mayores, etc. Pero no respetar a esa gente a la que al fin y al cabo tú estás pagando con esas entradas que compras, esas botas personalizadas y demás. Es un sentimiento como de que te deben algo por verles, alabarles, encumbrarles en cierta manera, y por eso, cuando crees que no lo hacen bien, que ya no cumplen la “misión” de complacer tus ojos, no rinden, sientes la necesidad de hacerlo saber, y qué mejor manera que criticar y hacerles caer en el olvido.
Desde luego nadie dice que esto es ético, nada que sea perjudicar a los demás, y menos porque crees que no te “complacen”, lo es. Pero a nadie le importa siempre y cuando como decíamos, su opinión sirva para una causa que creen justa, como es destruir la carrera de algún deportista en este caso, que ellos dicen es inútil.
Quizás sería más conveniente hacer críticas más constructivas para que todos salieran beneficiados, sin embargo, lo más fácil es criticar y esperar que llegue alguien nuevo que vuelva a levantar nuestras expectativas en aquello que “el otro” hacía mal.
El hecho de perjudicar a los demás en vez de ayudar es más fácil, más cómodo aunque seguro, menos satisfactorio, pero es la opción que más gente escoge y es por eso que se destruye a esos mitos que la misma sociedad creó cuando su momento de juego, de lucidez, de plenitud en lo que hacía, estaba al máximo nivel.
Las críticas si no encabezadas, estás ayudadas por la prensa y los medios de comunicación, que tratan de sacar, ya sea en el momento malo o el bueno, la mayor rentabilidad a esos personajes. Cabría pensar que esos deportistas, esas personas, también tienen límites, al fin y al cabo son humanos, y deberíamos ser capaces de apoyarlos más en esos momentos “bajos” que pasan, pero esto es la vida real, y las personas (empresas) miran por su bien y su beneficio sin importarles el bien del resto.

Deshumanización de los Mitos Deportivos

Otro de los hechos claves por los que estimamos que se destruyen los ídolos deportivos es la deshumanización de estos. Si bien, en nuestra opinión, este no es el caso más grave de destrucción -o la consecuencia más directa- sí que creemos que repercute muy negativamente en la caída del héroe, haciendo esta más lacerante y atroz.

Un deportista deshumanizado es aquel al que se le han privado los caracteres propios del hombre como entelequia. Por supuesto cumple sus funciones básicas como tal, pero entendemos que no conserva los elementos éticos y morales necesarios para ser considerado como una persona estándar.

No queremos dejar pasar la ocasión para citar a Eduardo Galeano que describió esta situación en su libro “el fútbol a sol y sombra”: “el ocaso llega con la vejez, pero el jugador de fútbol puede ser viejo a los treinta años.” (Galeano E, 1995) Y es en ese momento, en que el deportista ve que no le queda nada, cuando entiende que ha regalado muchos años de su vida a la voracidad de una sociedad que no lo ha valorado como un hombre, si no como producto, como objeto capaz de generar dinero -para los empresarios del deporte- y satisfacción -para los pobres aficionados-.
Entendemos que debemos llegar a lo más hondo de la situación existente en la sociedad y preguntarnos: ¿Por qué se produce esa deshumanización?

Según Ángel Cappa, entrenador argentino que se sale del arquetipo de deportista centrado únicamente en su profesión, es debido a tres factores combinables y entrelazados.
El primero es la falta de cultura de la que suelen adolecer los deportistas de alto nivel.

Los más grandes ídolos deportivos, con los que más se identifican las masas, son los que suelen aparecer desde los barrios más marginales, en las situaciones de mayor conflicto y menos recursos posibles. (Guterman T, 2000) Eso ya les supone una gran dificultad para formarse integramente, y al verse obligados a entrenar tantas horas y, por tanto, consagrar casi exclusivamente su vida a ello, no tienen tiempo de educarse como los demás ciudadanos y sufren la falta de conocimiento mínimo y básico para relacionarse con los demás. “Se le reprocha al jugador la carencia de un derecho que se le niega. Primero, como intengrante de una clase social marginada, le recortamos la posibilidad de completar una educación adecuada…” (Cappa A, 1996, 190). Es esta carencia de instrucción lo que hace que nosotros le señalemos como un bruto que no se ha preocupado de conocer lo más mínimo y que hagamos mofa y befa de el pobre deportista. Es otra forma de matar al héroe. “El amor y el odio son los dos polos que forman la idolatría, con la misma fuerza. A John Lennon le mató un admirador, alguien que lo amaba” (Cappa A, 1996, 190).

El segundo es la inseguridad que se crea en el deportista al arrancarlo de su círculo familiar y de amistades. El jugador se ve relacionando en otro “hábitat” distinto del que provenía. Tiene que aprender a comportarse delante de Eminencias, en restaurantes de lujo, en esferas sociales hipócritas donde la imagen es lo más importante y, ante todo, trata de no salir mal parado. Intenta ocultar su ignorancia imitando a sus “maestros” hasta tal punto que pierden la noción de lo que son ellos mismos. “Los instruidos, en este caso, sirven de referencia para el jugador que comienza a vestirse como él, a aprender el uso de los cubiertos, a elegir los restaurantes, a hablar como él, y finalmente y para su desgracia a pensar como él” (Cappa A, 1996, 190). Es en estos momentos en los que es capaz de renegar de los únicos que realmente quieren lo mejor para él, su familia. Sus seres queridos se han quedado en la barriada pobre y desfavorecida de la que él consiguió escapar con mucho esfuerzo. Siguen siendo humildes y no sabe si, en su nuevo status social, van a entender sus orígenes. Por eso reniega, para no ser identificado con ellos, perdiendo así el único lazo amistoso y verdadero que le quedaba. “Vive temiendo que lo identifiquen con su barrio, con su gente, a la que considera él también, inculta” (Cappa A, 1996, 190).

Existe una estupenda película llamada “Granujas de Medio Pelo” (Allen W, 2000) que, aunque nada tiene que ver con el deporte, sí que hace una ácida crítica de este fenómeno. Allen retrata a aquellas personas humildes que rápidamente consiguen una gran cantidad de dinero y comprenden que han de adaptarse a su nuevo círculo de amigos ya que imperan otros valores diferentes a los que ellos conocen.
Esos “nuevos ricos” tienen que volver a aprender a relacionarse, gastan fortunas en adornos carentes de valor, compran ropa, coches o cualquier elemento que sirva para ganar reconocimiento, incluso aunque no les gusten o no los necesiten. La estulticia se radicaliza en la película en el momento en que un personaje comienza a estudiarse el diccionario para aparentar cultura delante de los demás. Pero eso sólo ocurre en la ficción… ¿O no?

El tercero se entremezcla con el segundo y devienen entre sí. La eliminación de las primeras culturas acarrea un cambio sustancial en la escala de valores. De tanto ver como natural el culto al cuerpo, al dinero y a la vanidad, lo contingente se vuelve necesario y comienza una permutación de esencias morales que pervierte la buena fe y conducta del deportista. Lo bueno es lo que se puede comprar con dinero y es mejor cuanto más caro sea. Así, lo importante no son los amigos que hacemos por nuestra forma de ser, si no los que podemos comprar a base de invitaciones y regalos. Esta irrealidad en la que se mueve el deportista le arrastra a una durísima caída en el momento en que la fortuna le vuelve la espalda, se puede expresar así o poéticamente: “Y algún mal día el jugador descubre que se ha jugado la vida a una sola baraja y que el dinero se ha volado y la fama también. La fama, señora fugaz, no le ha dejado ni una cartita de consuelo.” (Galeano E, 1995)

Concluyendo, lo que queremos decir es que todos tenemos culpa en este Status Quo existente. Los medios, la publicidad y el espectáculo por perseguir el dinero antes que cualquier valor más ético y moral pero también el deportista que se deja arrastrar por lo más llamativo y espectacular -“El dinero lo vuelve todo patas arriba” (Russell B, 1932)- Una actitud que sólo se puede corregir con una muy buena educación desde la base, en la familia, cuando el futuro deportista está aprendiendo los valores más importantes. Claro, que habría que preguntarse si los padres preferirían educar bien a su hijo o que este se convierta en una superestrella de algún deporte muy mediatizado, pero sobre esto ya no versa nuestro trabajo…

Héroes que no se destruyen

A pesar de todo existen casos en los que los ídolos de masas no son destruidos. Aguantan el paso del tiempo imperturbables y no se les conoce una mala noticia o un escándalo que pudiera poner en entredicho su vida pública. Parece que estuvieran blindados por alguna entidad superior contra las indagaciones de la prensa; o que realmente participasen de una vida ejemplar en todos sus ámbitos.
El paradigma de esta situación podría ser Pelé, un inquebrantable defensor de los derechos de los futbolistas. Pelé fue una estrella futbolística durante muchísimos años y, ahora, la FIFA aprovecha su tirón mediático dándole cobijo como embajador de su gran empresa. "Todos los niños del mundo que juegan al fútbol quieren ser Pelé. Por lo tanto, tengo la gran responsabilidad de mostrarles no sólo cómo ser un futbolista, sino también un hombre" (Pilorava E, 1999)
En la misma situación se encontrarían, por ejemplo, Di Stéfano como presidente honorífico del Real Madrid y, Michael Jordan, si me apuran, como slogan publicitario de Nike Air.
Joao Havelange, presidente de la FIFA desde 1974, anunció en una dilatada comparecencia antes los medios: “yo he venido a vender un producto llamado fútbol” (Blanco E, 1994) y entendemos que uno de sus mejores acciones ha sido la contratación de Pelé. Seamos serios y un poco críticos. Conocemos el gran poder del que dispone Havelange como presidente de la FIFA y dueño de la principal empresa de transporte de Brasil, así como de otros negocios especializados en la especulación financiera y en la venta de armas y seguros de vida. (Galeano E, 1995). ¿No es justo preguntarse si sería capaz de blindar a un estrella como Pelé, valido de sus intereses, ante los medios de comunicación?

Es evidente que Diego Armando Maradona, por ejemplo, no es el referente de ninguna empresa, siempre ha sido rebelde y ha dicho lo que pensaba. Nadie se ha preocupado de defenderlo porque, para los que ostentan el poder, no ha existido más que como producto que genera beneficios. Su carrera futbolística acabó acosada por los escándalos sobre su drogadicción y su positivo en el Mundial del año 94. En ese momento, Diego tuvo que decidir si pasaba por el aro y se dejaba manipular por los mandamases del negocio como “embajador” de alguna empresa que necesitase un buen reclamo de Marketing. Se respuesta fue un NO rotundo. Probablemente creyera que ser el slogan de una entidad privada no le haría más feliz así como que iba a ser capaz de reconducir su vida sin ayudas. Esto lo explica, claramente, Matthew P. McAllister: “Siempre que lo comercial invade lo cultural se debilita la integridad de la esfera pública, a causa de la evidente usurpación que ejerce la promoción corporativa” McAllister comienza a entrever, ya en 1977, la necesidad de las empresas para promocionarse a través de cualquier tipo de elemento de Marketing y la poca esencia ética que demuestran:
“El patrocinio rebaja todo lo que toca. El acontecimiento deportivo [...] queda subordinado a la promoción, porque en la mente del patrocinador y en su propio simbolismo existen sólo para promocionar. Ya no se trata del espectáculo por el espectáculo, si no del espectáculo por la publicidad”

10 diciembre 2006

Deportes minoritarios

Todas las sociedades necesitan de un periodo de renovación o afianzamiento de sus valores, y en el ídolo deportivo pasa lo mismo ya que ha de estar atento a esos cambios, estructurando su conducta para no pasar al olvido. “Se habla entonces de un modelo dinámico de la cultura, en donde los cambios son inevitables, el hombre ha de saber adaptarse al cambio” (Blanchard K y Cheska A, 1986). Un líder ha de estar en contacto con el mercado para saber qué necesita. El ídolo deportivo es un nuevo trabajador que vende a un gerente o un patrón su fuerza de trabajo capaz de producir un espectáculo que atrae a multitudes. El valor de cambio de su fuerza de trabajo regulado por las leyes de la oferta y la demanda del mercado, está determinado por el tiempo de trabajo necesario para su fabricación. “Ya no sólo es un riesgo encontrar a deportistas con el suficiente carisma para atraer la atención de la gente, sino que además la inversión que se hace en su formación debe justificarse en forma de prestigio y medallas” (Barreau J, y Morne J, 1991:188).Y desde esta perspectiva capitalista la que no permite analizar qué papel juegan los deportes minoritarios en esa creación de mitos deportivos.

Cuantas horas y cuanto esfuerzo habrá tenido que invertir Rafa Pascual para conseguir la mayor potencia de salto en uno de sus remates durante un Campeonato Mundial de Voley, o remontándonos medio siglo antes, cuantas puntas, en-dehors, en dedans, habrá tenido que realizar el bailarín y coreógrafo ruso Michel Fokain en su gran obra Le Sylphides, para que hoy en día sus trabajos sigan siendo interpretados por las mejores compañías de ballet del mundo. Y sin embargo, ninguno de los dos forma parte de las conversaciones matinales previas a nueva jornada laboral. ¿Por qué?. ¿Los deportes minoritarios no generan ídolos deportivos que nos emocionen y que nos hagan creer de nuevo? Sí, desde luego, pero quizás la explicación haya que buscarla dentro de unas pautas mucho más materialistas. Nos encontramos ante un mercado y unas tendencias que evolucionan. En los deportes minoritarios, hay demasiado tiempo de trabajo invertido en proporción a los resultados obtenidos; poca rentabilidad económica y con ello poca cobertura y difusión pública; insuficiente apoyo económico que permitan formar deportistas que lleguen a lo más alto. En general, son deportes que no generan espectáculo y que por ello, atraen a una minoría. Pero aquí están hoy en día los medios para ponderar los deportes espectáculo y hacerse eco de los resultados cuánto más rápido mejor, porque así es más fácil “enganchar” o “fidelizar” a la gente hacia un determinado deporte, al igual que pasó en la época romana con la lucha de gladiadores y las carreras de carros, por ser los deportes que más público atraían. Los deportes espectáculo toman la iniciativa sobre los deportes puros ya que se convierten en éxitos comerciales; se protege políticamente a los deportes que atraen más público, no a los que atraen más practicantes. Cuando un deportista alcanza el reconocimiento social asombroso, típico de un mito, su imagen gana muchísima proyección, y eso, obviamente, da mucho dinero. “El cuerpo del héroe es el literalmente cazado y envuelto por fuerzas que no le pertenecen y sobre las cuales no tiene influencia” (Barreau, J, y Morne, J, 1991:184).

La prensa ocupa su información deportiva en función de los intereses económicos y el fútbol genera demasiados. El fútbol se ha convertido en un tema de conversación obligado como medio para sociabilizarse con los demás. (Anónimo b). Los deportes minoritarios quedan relegados a Agosto cuando el fútbol profesional veranea, ni siquiera, muchas veces, se cubren las dietas de los periodistas que han de asistir a las competiciones de estos deportes; son los clubes deportivos los que deben pagar los gastos de los periodistas. No existen deportistas especializados que entiendan de todos los deportes minoritarios; la especialización es cara y además lleva tiempo. Los medios de comunicación tradicionales no cubren la actualidad y publicidad de esos deportes minoritarios; para eso está Internet, una “solución” que todo lo tiene.

¿Por qué no ocurre lo mismo con los mitos religiosos?

La Religión se define como un sistema de creencias, dogmas y prácticas relativas a lo que el individuo considera divino o sagrado y que intenta responder a cuestiones relacionadas con la creación del universo, el propósito de la vida, la naturaleza humana, la moral, la existencia después de la muerte (miedo a ser finito), la salvación, etc. La religión sigue manteniendo esos ídolos ya que su fe se sostiene en lo que no se ve, en una certeza absoluta de lo que se espera por medio de los ruegos. Tener fe significa creer, aunque no lo podamos ver e implica aceptar ideas teóricamente indemostrables. (García E, 2004).

Todos necesitamos creer en algo, aunque ni siquiera lo podamos ver; creer nos hace sentirnos integrados en una colectividad y eso cubre nuestra necesidad de comprensión y pertenencia a un grupo. Partiendo de este razonamiento, es lógico que los mitos religiosos sigan estando, desligados de esa constante transformación de los mitos deportivos, ya no sólo por el mayor o menor poder de la religión en la sociedad actual, sino porque parten de preceptos invariables, que puedes aceptar o rechazar, pero que no pueden cambiar porque son indemostrables, dogma de fe. Ahora bien, puedes rechazar la certeza divina, pero la necesidad de creer, de tener fe, seguirá existiendo. Por eso creamos mitos humanos, deportivos en este caso, para volver a creer en algo que dé orientación a nuestros sueños y emociones; pero eso sí, al ser humanos, tendrán que demostrar sus hazañas, pero también asumir sus errores. Los medios de comunicación se encargarán de hacer el resto.

Sociedades orientales

Si analizamos el origen etimológico de la palabra “ídolo”, veremos que es sinónimo de falsa divinidad, persona u objeto amada en exceso” (Real Academia Española, 2006). Desde este punto de vista, tener ídolos deportivos, podría ser entendido como un rasgo de “incultura social”, al venerar a seres u objetos que no existen. Sin embargo, eso no encaja con la sociedad moderna occidental, teóricamente evolucionada y con un enfoque predominantemente empírico y racional, ya que no sólo se permite la creación de ídolos deportivos, sino que además se potencia.
Mientras que Occidente siempre ha mostrado un mayor interés por lo racional, lo jurídico, lo organizativo y lo práctico, Oriente lo ha hecho por las cuestiones especulativas, el simbolismo y la mística, permaneciendo en la tradición, sin admitir impulsos destacados de progreso o desarrollo.
Occidente se ha convertido en poco más que en un gran supermercado. Consumidores o consumidos, todos parecemos debatirnos en un frenesí sin sustancia espiritual. Nos faltan convicciones vitales y no sólo lógicas, para arraigar nuestra existencia en emociones más hondas, que aquellas que nos sirven para distraernos y obtener objetos. En los países orientales los valores espirituales son más apreciados que la vida misma ya que les permiten sentirse plenos y por eso esa mitificación deportiva no tiene ningún sentido. (Quagliotti B, 2004).

Que se lo pregunten a los hindúes en relación a la vaca sagrada, madre de la vida; se niegan a matar a las vacas sólo para obtener su carne, ya que es un animal sagrado, que cumple una función esencial en la agricultura como animal de tiro y sus excrementos se utilizan como fertilizantes y combustibles. Esto se conoce como el fenómeno de Materialismo Cultural (Blanchard,K y Cheska, A,1986) que nos dice que la cultura siempre tiende a adaptase al máximo posible en cualquier lugar del mundo- aunque con ello, la población hindú se esté muriendo de hambre-. O sino, busquemos esos valores espirituales, en los taoístas en donde “lo importante es caminar hacia lo puro, el Tao, el origen del cielo y la tierra, de quienes surgen todas las cosas, quién nos da la quietud mística necesaria para vivir en paz, tranquilidad y silencio”. (Church Forum) Es cierto, serán sociedades que no evolucionan, rodeadas de magias y supersticiones que nos les dejan avanzar, absortas en la más absoluta pobreza… pero sus necesidades espirituales están lo suficientemente cubiertas como plantearse endiosar a un simple ser humano. Poca rentabilidad pueden sacar los medios de comunicación de un “mercado” firme en sus creencias, con una erradicación definitiva de todo sentimiento de insatisfacción o frustración gracias a un constante entrenamiento mental-emocional, y como, viviendo en ausencia de medios de los que poder sacar partido.

08 diciembre 2006

Juguetes Rotos. Cine Forum

(tema)

La película que vamos a ver es un documento social sobre la dubitativa y transitoria grandeza del triunfo. Summers coloca ante una fría cámara a varios personajes muy populares en otras épocas completamente olvidados en su vejez.

(objetivos)

Con este Cine Forum se pretende reflexionar sobre como trata la sociedad a los famosos que dejan de serlo. La película no pretende ser un “¿Qué fue de…?” si no indagar en los sentimientos de los espectadores para que traten de descubrir por qué se relega a esas personas al ostracismo cuando pierden su popularidad, qué es lo que pierden para que ya no nos interesen y cómo las habíamos valorado hasta entonces: si como personas o como objetos.

Evidentemente, la última pregunta que deberíamos hacernos es si es justa esta situación que se ha creado y si nosotros formamos parte de ella.

(ritmo)

Antes de comenzar a visionar la película realizaremos la primera parte de las dinámicas grupales I y II. Luego veremos el film y, tras el, completaremos las dinámicas I y II. Después, por supuesto, se realizará un debate dirigido por un moderador que indicará los turnos de palabra.

Juguetes Rotos. Ficha técnica.

Reparto:

  • Hilario Martinez, Paulino Uzcudum, Rosita Pinedo, Ricardo Alis, Eusebio Librero, Luis Vallespin, Marina Torres, Francisco Diaz, Justo Maso, Nicanor Villalta

Director:

Duración:

  • 01:16:00

Estreno:

  • Sábado 1 enero 1966

Género:

  • Drama

País:

  • España

Color:

  • Blanco y Negro

Sonido:

  • Mono

Dinámica I

Primera Parte:

Se selecciona a 4 ó 5 participantes y se les dice que imaginen que son deportistas muy famosos de alto nivel o cantantes muy conocidos. Ganan mucho dinero, todos les reconocen por la calle y no tienen apenas tiempo libre porque están todo el día entrenando o ensayando. ¿Qué harían en su tiempo libre con todo ese dinero?

Se pide que por favor lo anoten en un papel.

Segunda Parte:

Se pide a los participantes que lean lo que han escrito. Según el grado de implicación del auditorio se puede hacer notar que nadie ha pensando en el futuro o en instruirse.

Dinámica II

Primera Parte:

Se muestran retratos neutros de estos personajes:

· Maradona

· Bob Marley

· Poli Diaz

· Ronaldo

Se pide al auditorio que usen palabras para definir a esos personajes.

Se anotan esas palabras.

Segunda Parte:

Se debe hacer ver al auditorio el porcentaje de definiciones peyorativas que, probablemente, supere con creces a las favorables o halagüeñas.

Preguntas para el Debate.

Si no conseguimos arrancar un debate fluido podemos “tirar” de estas preguntas.

· ¿Cómo te sientes tras ver la película?

· ¿Crees que tú formas parte de la sociedad que discrimina?

· ¿Es eso justo?

· ¿Hago algo para cambiarlo?

· ¿Voy a hacer algo a partir de ahora?

· ¿Es sólo culpa de la sociedad de consumo?

· ¿Cómo se gesta esa deshumanización de los héroes?

11 octubre 2006

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